Históricamente, han existido tres grandes familias de métodos de manufactura bien difundidos. A las mismas las podemos clasificar como:
Es momento ahora de introducir una cuarta técnica de manufactura, de surgimiento mucho más reciente que las tres anteriores. La misma se conoce como Manufactura Aditiva.
Como bien se puede concluir del apartado anterior, la impresión 3D es un método de manufactura aditiva que consiste en la deposición controlada de material, hasta obtener cierta geometría deseada.
Si bien existen varias técnicas diferentes de impresión 3D, algo en común en todas ellas es que la creación de objetos se da por la aplicación de sucesivas capas, una tras otra, las cuales hacen que el objeto impreso vaya “creciendo” según cierta orientación. En la presente publicación, haremos referencia exclusivamente a la tecnología FDM, es decir, aquella que se basa en la deposición de polímeros fundidos para obtener piezas.
DESARROLLO:
Como Ingeniero Mecánico especializado en técnicas de Manufactura Aditiva, una de mis principales metas es resolver problemáticas de la industria mediante la aplicación de la Impresión 3D y tecnologías afines.
Analizando las necesidades de una empresa a la cual brindo servicios, descubrí el enorme cuello de botella que generaba la fabricación de modelos para fundición mediante técnicas tradicionales de tallado manual y mecanizado en madera o aluminio.
Ampliaremos ahora sobre el concepto de Manufactura por Fundición, mencionado en la Introducción, para ahondar un poco en los detalles de cómo es el proceso aplicado.
Tal como se explicó previamente, el hecho de tomar una materia prima, fundirla, y verterla en un molde, es lo que comúnmente llamamos fundición. La fundición puede aplicarse a materiales metálicos y no metálicos. Si la materia prima es metálica, el método más tradicional consiste en utilizar moldes de arena, en los cuales se genera una impronta con la forma del objeto a replicar y donde se verterá el fundente. Los metales fundidos no pueden difundir a través de los límites de la arena compactada, por lo cual quedarán “estancados” en esas aberturas hasta el momento en el que solidifiquen y puedan ser retirados.
La impronta en la arena se genera a partir de un objeto conocido como modelo, el cual tiene la forma y dimensiones finales del objeto a fabricar teniendo en cuenta la contracción del material a fundir, sobre materiales para posterior mecanizado, ángulos mínimos de desmolde, etc. Además, muchas veces es necesaria la implementación de noyos o corazones, los cuales pueden adquirir complejidades diversas y requerir además el diseño y construcción de una caja de noyos. Es decir, cada modelo de fundición debe ser calculado, diseñado y construido de forma anterior al proceso de fundición.
Los materiales más utilizados para fabricar estos modelos son el aluminio y la madera. El primero se suele trabajar con mecanizado CNC, y para el segundo se suele utilizar una mezcla entre mecanizado CNC, mecanizado manual y tallado manual, haciendo que sea un trabajo muy laborioso, artesanal y con grandes desperdicios de material. La probabilidad de errores dimensionales o geométricos se hace presente. Aquí es donde entra en juego la impresión 3D.
Existen diversos materiales para impresión FDM, y tras un análisis técnico se llegó a la conclusión de que por las cualidades mecánicas, térmicas, y la precisión dimensional, el polímero conocido como PET-G es el ideal para resistir las solicitaciones de los modelos de fundición: Las presiones de la compactación de la arena, y condiciones térmicas levemente adversas por el ambiente en el que se utilizarán.
La implementación de Impresión 3D para la fabricación de estos modelos, significó agregar algunas etapas al diseño constructivo de la pieza. Los modelos que antes se construían en una sola pieza, por una limitación tecnológica deben ahora ser construidos en varias partes, para luego ser armados, sellados y soldados. Aún así, las ventajas fueron notables desde un primer momento.
Veamos un resumen de las etapas de diseño y fabricación de los modelos de fundición.
A partir de aquí, el proceso de fundición es el mismo que se utiliza desde hace siglos, sin variantes en los equipamientos, los insumos ni las condiciones de trabajo.
CONCLUSIÓN:
La implementación de modelos impresos en 3D en los procesos de fundición en arena, significaron una disminución de tiempos del 67% y una disminución de costos del 80% en la fabricación de dichos modelos patrón. Además, se obtienen piezas más livianas que pueden ser operadas por una sola persona, a diferencia de un patrón similar fabricado por ejemplo en aluminio macizo mecanizado.
Respecto a la durabilidad, al día de hoy los patrones fabricados no tienen signos de desgaste luego de 6 procesos de compactación y colada. Se estimó una vida útil de 20 procesos.
Es evidente que la gran ventaja de estos modelos de fundición, está en aplicaciones de baja escala de producción. Modelos de aluminio o madera tienen una vida útil estimada de 30 años de trabajo contínuo, por lo cual pueden resultar económicamente convenientes frente a la impresión 3D. Sin embargo, dicha inversión inicial es unas 5 veces más elevada, lo cual quita flexibilidad a la hora de plantear mejoras en el modelo para optimizar las características fisicas, dimensionales y/o de terminación de las piezas a fundir.
Nos tomamos un café?